Seguidores

viernes, 5 de abril de 2013

Treinta.

Como quien se levanta a las 5 de la mañana con sed y andando de puntillas tropieza y se cae desordenando todo a su paso, así entraste en mi vida, con la diferencia de que el golpe ordenó todo el desorden, convertiste el caos en serenidad y te asentaste (Y no sabes como me gusta).

Podría acostumbrarme a la forma que tienes de cogerme la mano, a correr debajo de la lluvia con tu abrigo puesto, a los roces efímeros y las caricias a deshora, a un nosotros.

"Él sólo te desabrochó el sujetador, yo además el cinturón de seguridad de la puta montaña rusa y dije 'tranquila, nos vamos a morir igual'."